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Positividad Corporal para hombres: una lección que aprender

17 Jun

Escrito por: Guy Jones
Traducido por: Verónica Han

En cualquier discusión, debate, conversación informal o lo que sea relacionado con el feminismo es muy difícil evitar temas como la imagen corporal, los ideales de belleza, la autoestima o la falta de esta. Es importante hablar de ello, aunque es probable que la sociedad siempre tenga gente convencionalmente “hermosa” como modelo a imitar.

Se le presta especial atención a la publicidad en este tipo de conversaciones, por un buen motivo: los vendedores saben que sacarán mayor beneficio del miedo que de la atracción genuina hacia el producto. Si no pruebas esta dieta, no te parecerás a Megan Fox. ¿No sabías que Bane usa P-90X? Compra nuestra lencería para que tus pechos no sean feos. Si crees que tu crema anti-acné está funcionando, recuerda a esa chica que cortó contigo.

El feminismo aborda estos temas y se suelen plantear como un problema para las mujeres. Sin embargo, los hombres tienen mucho de lo que beneficiarse de las actitudes y opiniones desarrolladas por las feministas en cuanto a la imagen corporal. He visto a muchos hombres menospreciar la negatividad corporal de la publicidad, los medios y la cultura en su conjunto porque consideran que las mujeres deberían alcanzar el cuerpo perfecto o ignorar por completo la presión, simplemente.

No obstante, esta presión por ajustarse a un físico ideal se ejerce sobre personas de cualquier género, por eso creo que los hombres que no se identifican como feministas pueden aprender mucho de aquellos que sí. Victoria Edel escribió un artículo maravilloso al respecto, comparte maneras de acercarse a la positividad corporal y tiene razón cuando dice que ambos géneros pueden sacar beneficio de esta línea de pensamiento. Los hombres suelen ignorar el tema porque la que se dirige a ellos es más silenciosa y se encuentra en lugares de entretenimiento más oscuros.

Me refiero, por supuesto, a ese casi 30% de Internet que visitan sobre todo hombres. No hablo de ESPN, a ver, la mayor parte de las mujeres están más interesadas en el deporte que yo. Es que aunque muchas mujeres disfruten del porno, esas páginas y empresas saben que su público objetivo es principalmente masculino. Masculino en el sentido de gente con pene. Estoy seguro de que ya sabes por donde voy.

“Sorprendente Descubrimiento Revela 1 Secreto para una P**** Grande”. La siguiente es un poco rara: “Le enseñé a mi hermanito virgen de 23 años un secreto INCREÍBLE para conseguir una p**** grande”. O tal vez esta gran oferta: “¿P**** de menos de 17 cm? El 20% de los hombres conoce el secreto para aumentar 10 cm en 4” (se cortaba ahí, me pone nervioso no saber cuánto se tarda. ¿Cuatro días? ¿Semanas? ¿Años?). Todo esto en un par de páginas porno.

Tanto si piensas que el porno está mal y sirve de apoyo para subyugar a las mujeres, como si te parece una expresión de positividad sexual para la apropiación del propio cuerpo (una conversación totalmente distinta que merece la pena), es difícil negar que los hombres se ven atacados por miedos y ansiedades similares en cuanto a las imperfecciones corporales. Esto sirve para hacerles comprar productos horribles. Aunque sea más directo y se disimule menos que la publicidad dirigida a mujeres (casi no he visto anuncios emitidos por televisión que mencionen la palabra polla) y aunque se trate de una estafa obvia, son muchos los hombres que se preocupan por su físico, pues se relaciona con su atractivo y su desempeño sexual. Incluso aquellos con cuerpos como la media o superiores.

Por ejemplo, la propaganda de un alargador de penes que sí ha llegado a la televisión: ExtenZe, ni idea de qué pretenden hacer con la Z esa. Fijémonos en el eslogán: “alargamiento masculino natural”. Será todo lo irónico que quieran, pero es una estrategia de marketing engañosa y siniestra que deberíamos elogiar al menos por su completa sinceridad: cuando se trata de cuerpos masculinos, grande siempre es mejor, pequeño siempre es peor y siempre que se pueda mejorar (o “aumentar”) deberías comprar todos nuestros productos y seguir usándolos tanto como sea posible (ExtenZe afirma que sus efectos son solo temporales). No te olvides, en estas conversaciones del “aumento masculino”, de que casi todos los hombres de los anuncios de ropa tienen los abdominales marcados y unos bíceps enormes: son altos, morenos y de cuerpo escultural. También (implícito por la chica de belleza convencional que suele aparecer bajo su brazo), tienen un pene grande.

Es importante ser conscientes de que la repercusión de la publicidad negativa no está limitada a la compra de productos malos. Como ya desvelase detalladamente el pensamiento feminista, la venta de una mala imagen corporal para que la gente sienta dependencia hacia un producto perjudica la autoestima de todos y puede desembocar en hábitos destructivos. Gente de cualquier género se ve afectada por dietas estrictas, desórdenes alimenticios, suplementos dañinos e incluso cirugías innecesarias. Los hombres necesitan reconocerlo, pues les afecta de una forma más sigilosa que a las mujeres. Te identifiques o no como feminista, todo el mundo debe apoyar una cultura basada en la positividad corporal en la que el odio a uno mismo no se use como herramienta de marketing y la belleza la encontremos en todos, incluidos nosotros mismos.