“Preguntas Tontas”

No existe tal cosa como una pregunta tonta. Sin embargo, hay una gran desconexión entre aquellos que se identifican como feministas y aquellos que no. Por lo general, quienes no lo hacen, no saben mucho respecto a ciertos asuntos o no entienden una perspectiva concreta, pero no se sienten cómodos preguntando, por miedo a ser llamados racistas o misóginos.

Esta sección es para aquellas preguntas que temes hacerle a las feministas que hay en tu vida. No te preocupes, te daremos el beneficio de la duda y asumiremos integridad y curiosidad sincera en tus preguntas. ¡Este es un espacio seguro! Mándanos un mail a feministasengeneral@gmail.com o comenta de forma anónima aquí abajo.

  1. Víctima contra superviviente
  2. Acoso en la calle
  3. Feministas enfadadas
  4. Hombres como supervivientes

Pregunta:

La violación por un desconocido sucede; la violación por gente conocida sucede; y como joven mujer siento que se me ha enseñado desde siempre a temer estas dos cosas hasta tal punto que los lugares a los que voy están condicionados por este miedo al y si. No estoy diciendo que no vaya a pasar pero, ¿cómo sugieren que una mujer se superponga a este miedo sin ponerse ella misma en peligro?

Respuesta:

Esta es una pregunta excelente y subraya la lucha de muchas mujeres (y otras personas) en su día a día. A fin de cuentas, no hay una buena respuesta en cuanto a cómo encontrar el equilibrio entre sentirse y estar segura sin verse a la vez atrapada por esta preocupación. Creo que cada uno necesita encontrar la forma de balancear estos intereses como mejor le convenga. Esta negociación será distinta para cada uno y podría incluir:

1. aprender y tomar precauciones básicas de seguridad. Por ejemplo, no pierdas de vista tu bebida en fiestas o bares y si lo haces, no la sigas bebiendo;

2.si te sientes muy desesperada, tomar unas clases de autodefensa. Hay a quienes esto les da más confianza en sí mismas y un mayor sentimiento de seguridad;

3.mientras te sientas segura y cómoda haciéndolo, vivir tu vida exactamente como quieras. ¿Quieres ponerte faldas cortas y tacones cuando sales por la noche? Hazlo. ¿Algún idiota te acosa cuando caminas por tu vecindario? Si te sientes segura, dile algo. Si no, ignóralo. Si te encuentras con una concentración de acoso en la calle en un área particular, elige si te sientes cómoda caminando por ahí o si preferirías escoger otra ruta. Estas decisiones son tuyas y eres tú quién sabe lo que funcionará mejor como compromiso entre seguridad, comodidad y libertad;

4. lo más importante: encontrar formas de sentirte fortalecida. Enfréntate la cultura de la violación y la idea de que es normal que vayas por la vida sintiéndote insegura, porque no debería ser así. Esto puede darse de muchas formas distintas. Podría ser uniéndote a un grupo como Recupera la noche o Parad el Acoso en la Calle; podría incluir escribir al respecto en blogs como este o Feministing; o podría ser enfrentándote a las normas de la cultura de la violación en conversaciones con amigos.
En mi caso, esta cuestión fue muy complicada. Con frecuencia me siento insegura volviendo a casa por la noche y dudo de mi capacidad para defenderme. Esto es frustrante y agotador, pero me dí cuenta de que el mejor modo para sobrellevarlo es el de enfrentarme a la cultura de la violación en los contextos en los que me siento segura. Al hacerlo, me siento fortalecida y como si tuviera más poder sobre mi propia vida, lo que me ayuda a hacer frente a la incertidumbre y al miedo que siento en otros momentos. Y finalmente;

5. encontrar una comunidad de gente, amigos, familia, quién sea, con quienes te sientas cómodo/a hablando de esto. Hacer esto puede aliviar la presión en la búsqueda de un balance entre seguridad y libertad, creando un espacio más seguro para ti donde continuar el diálogo. Puede ser también un espacio en el que hablar de casos específicos que hayan ocurrido en tu vida y formas en las que tú y otros puedan discutir la utilidad de tus cuestiones.
Esperamos que esto te ayude y si tienes cualquier otra pregunta o preocupación, por favor, siéntete libre de responder aquí mismo o contactarnos vía email (feministasengeneral@gmail.com) Así mismo, la página de recursos se encuentra a tu disposición para buscar apoyo.

Pregunta:

No es por ser insensible a los hombres supervivientes… pero, ¿cómo se puede violar a un hombre?

Respuesta:

Aunque la mayoría de los abusos y la violencia sexual se presentan como problemas para las mujeres, los hombres (y cualquiera de la identidad de género que sea) también puede experimentar abusos sexuales. De hecho, en EEUU casi el 10% de los supervivientes de abuso sexual son hombres. El abuso sexual abarca una gran variedad de crímenes, desde tocamientos indeseados a penetración forzada, cualquiera de ellos puede ser experimentado por los hombres. Pueden ser abusados por hombres o mujeres indistintamente y es importante recordar que las erecciones son respuestas fisiológicas y que se dé no le resta legitimidad a las experiencias de abuso sexual. Si conoces a un hombre que ha sido abusado sexualmente, deberías escucharlo y apoyarlo más que presionarlo para que maneje la situación de una manera específica o para que reaccione de la forma que a ti te parezca más adecuada.

Pregunta:

En cuanto a una violación: ¿cuál es la diferencia entre víctima y superviviente? Un amigo se ofendió hace poco cuando en un artículo se usó la palabra víctima, pero parece un tema de pura semántica…

Respuesta:

Víctima se suele preferir en contextos legales, sin embargo, los que trabajan con gente que ha experimentado violencia sexual, prefieren el uso de superviviente por ser más fortalecedor. A fin de cuentas, es el privilegio de la prerrogativa de la persona que ha experimentado la violencia sexual. Tanto si se considera a sí mismo superviviente, víctima o ninguno, es su decisión.

Pregunta:

No entiendo por qué el acoso en la calle es un problema real. Alguien te silbó, ¿no es eso un cumplido? ¿Cuál es el drama?

Respuesta:

Algo como un silbido o un comentario a lo “buen culo” puede que no parezca grave, pero estas observaciones casuales son síntomas de una actitud mucho más grave en la sociedad y con un montón de consecuencias negativas.
Para empezar, este tipo de comentarios, que suelen venir de hombres y con frecuencia (pero no siempre) dirigidos a las mujeres, hace que las mujeres se sientan inseguras. Estos comentarios son agresivos y establecen la propiedad masculina sobre el espacio y la situación. Ambos motivos hacen sentir a la mujer inseguridad en un espacio desprotegido en el que ella no se siente propietaria. Más allá de esto, los mitos sobre violación como el Mito del Violador Desconocido dan a las mujeres la idea de que los abusos sexuales ocurren con mayor frecuencia cuando caminan por la calle solas y es cometido por extraños agresivos. Las experiencias de acoso sexual en la calle pueden dar fuerza a estos miedos.
Por otro lado, el acoso en la calle da lugar a la propiedad pública sobre el cuerpo de la mujer (o de cualquier otra persona) y las deshumaniza, reduciéndolas a simples objetos diseñados para el placer sexual del hombre. Cuando alguien silba al cuerpo de otra persona o lo juzga con comentarios como “eh, sexy”, están diciendo que el cuerpo de esta persona es de propiedad pública, al que pueden juzgar o sobre el que pueden dar su opinión. Más que una persona, alguien que ha sido acosado sexualmente se reduce a un objeto de placer sexual para el que mira (el acosador). El fin del comentario es el de debilitar a la persona que está siendo acosada. Ya vivimos en un mundo en el que a las mujeres se les dice que sus cuerpos no les pertenece y existen únicamente para los hombres, se refuerza la idea a través del acoso en la calle. Esto no hace bien a nadie y es muy dañino para el acosado, así como para el mundo en general.
Por todo esto, el acoso en la calle importa y es importante erguirse en su contra.

Pregunta:

Siento que las feministas siempre están enfadadas. ¿Vale la pena? ¿De verdad queréis estar siempre enfadadas?

Respuesta:

El estereotipo de la feminista enfadada es solo eso, un estereotipo. De hecho, las coordinadoras de este blog son las personas más alegres del barrio. Sin embargo, los que se identifican como feministas generalmente están frustrados o enfadados con la persistencia de la desigualdad de género. La ira no es inherentemente mala. Más bien se define por lo que se hace con ella. Soltar un poco de ira aquí o allá es una buena forma de aliviarse y reduce, más que perpetuarlo, el enfado. La ira se puede usar para inspirarse. Puede ser una llamada a la acción. A veces es la clave para la concienciación. Puesto que las y los feministas son tan diversos como la población en sí misma, la ira no es central en el feminismo. La mayor parte de la gente se frustra a lo largo del día, no hay que confundir un breve momento de enfado con la ira mantenida. Para muchos, es simplemente un recordatorio y motivación, una reacción inicial, pero no una actitud vital.

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