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Positividad Corporal para hombres: una lección que aprender

17 Jun

Escrito por: Guy Jones
Traducido por: Verónica Han

En cualquier discusión, debate, conversación informal o lo que sea relacionado con el feminismo es muy difícil evitar temas como la imagen corporal, los ideales de belleza, la autoestima o la falta de esta. Es importante hablar de ello, aunque es probable que la sociedad siempre tenga gente convencionalmente “hermosa” como modelo a imitar.

Se le presta especial atención a la publicidad en este tipo de conversaciones, por un buen motivo: los vendedores saben que sacarán mayor beneficio del miedo que de la atracción genuina hacia el producto. Si no pruebas esta dieta, no te parecerás a Megan Fox. ¿No sabías que Bane usa P-90X? Compra nuestra lencería para que tus pechos no sean feos. Si crees que tu crema anti-acné está funcionando, recuerda a esa chica que cortó contigo.

El feminismo aborda estos temas y se suelen plantear como un problema para las mujeres. Sin embargo, los hombres tienen mucho de lo que beneficiarse de las actitudes y opiniones desarrolladas por las feministas en cuanto a la imagen corporal. He visto a muchos hombres menospreciar la negatividad corporal de la publicidad, los medios y la cultura en su conjunto porque consideran que las mujeres deberían alcanzar el cuerpo perfecto o ignorar por completo la presión, simplemente.

No obstante, esta presión por ajustarse a un físico ideal se ejerce sobre personas de cualquier género, por eso creo que los hombres que no se identifican como feministas pueden aprender mucho de aquellos que sí. Victoria Edel escribió un artículo maravilloso al respecto, comparte maneras de acercarse a la positividad corporal y tiene razón cuando dice que ambos géneros pueden sacar beneficio de esta línea de pensamiento. Los hombres suelen ignorar el tema porque la que se dirige a ellos es más silenciosa y se encuentra en lugares de entretenimiento más oscuros.

Me refiero, por supuesto, a ese casi 30% de Internet que visitan sobre todo hombres. No hablo de ESPN, a ver, la mayor parte de las mujeres están más interesadas en el deporte que yo. Es que aunque muchas mujeres disfruten del porno, esas páginas y empresas saben que su público objetivo es principalmente masculino. Masculino en el sentido de gente con pene. Estoy seguro de que ya sabes por donde voy.

“Sorprendente Descubrimiento Revela 1 Secreto para una P**** Grande”. La siguiente es un poco rara: “Le enseñé a mi hermanito virgen de 23 años un secreto INCREÍBLE para conseguir una p**** grande”. O tal vez esta gran oferta: “¿P**** de menos de 17 cm? El 20% de los hombres conoce el secreto para aumentar 10 cm en 4” (se cortaba ahí, me pone nervioso no saber cuánto se tarda. ¿Cuatro días? ¿Semanas? ¿Años?). Todo esto en un par de páginas porno.

Tanto si piensas que el porno está mal y sirve de apoyo para subyugar a las mujeres, como si te parece una expresión de positividad sexual para la apropiación del propio cuerpo (una conversación totalmente distinta que merece la pena), es difícil negar que los hombres se ven atacados por miedos y ansiedades similares en cuanto a las imperfecciones corporales. Esto sirve para hacerles comprar productos horribles. Aunque sea más directo y se disimule menos que la publicidad dirigida a mujeres (casi no he visto anuncios emitidos por televisión que mencionen la palabra polla) y aunque se trate de una estafa obvia, son muchos los hombres que se preocupan por su físico, pues se relaciona con su atractivo y su desempeño sexual. Incluso aquellos con cuerpos como la media o superiores.

Por ejemplo, la propaganda de un alargador de penes que sí ha llegado a la televisión: ExtenZe, ni idea de qué pretenden hacer con la Z esa. Fijémonos en el eslogán: “alargamiento masculino natural”. Será todo lo irónico que quieran, pero es una estrategia de marketing engañosa y siniestra que deberíamos elogiar al menos por su completa sinceridad: cuando se trata de cuerpos masculinos, grande siempre es mejor, pequeño siempre es peor y siempre que se pueda mejorar (o “aumentar”) deberías comprar todos nuestros productos y seguir usándolos tanto como sea posible (ExtenZe afirma que sus efectos son solo temporales). No te olvides, en estas conversaciones del “aumento masculino”, de que casi todos los hombres de los anuncios de ropa tienen los abdominales marcados y unos bíceps enormes: son altos, morenos y de cuerpo escultural. También (implícito por la chica de belleza convencional que suele aparecer bajo su brazo), tienen un pene grande.

Es importante ser conscientes de que la repercusión de la publicidad negativa no está limitada a la compra de productos malos. Como ya desvelase detalladamente el pensamiento feminista, la venta de una mala imagen corporal para que la gente sienta dependencia hacia un producto perjudica la autoestima de todos y puede desembocar en hábitos destructivos. Gente de cualquier género se ve afectada por dietas estrictas, desórdenes alimenticios, suplementos dañinos e incluso cirugías innecesarias. Los hombres necesitan reconocerlo, pues les afecta de una forma más sigilosa que a las mujeres. Te identifiques o no como feminista, todo el mundo debe apoyar una cultura basada en la positividad corporal en la que el odio a uno mismo no se use como herramienta de marketing y la belleza la encontremos en todos, incluidos nosotros mismos.

El masculino me molesta

28 May

Escrito por: Verónica Han

El masculino me molesta. No por sí mismo, sino cuando se usa como neutro. Es verdad que en español no tenemos un género neutro como tal, pero también es cierto que el idioma es nuestro. Dicen que la lengua influye en la sociedad tanto como a la inversa. Ante la duda prefiero aportar mi granito de arena.

Como decía, me molesta. Porque cuando un hombre es el primero en hacer algo, nadie antes lo había conseguido, probablemente nadie lo había siquiera intentado. Por eso Neil Armstrong fue el primer hombre en la luna. Cuando se habla de la primera mujer en, se da por hecho que un hombre llegó antes, así que Amelia Earhart fue la primera persona en intentar dar la vuelta al mundo por aire. Porque hombre ya es de por sí sinónimo de persona, de ser humano, la mujer solo es “la otra”, “el otro” si lo prefieren.

El masculino como neutro me molesta porque es hipócrita. En la frase un padre no quiere que su hijo se case con un hombre de menor clase social el masculino no lo consideraríamos neutro en ninguna de las tres instancias. Esa frase solo se usaría si hablamos de homofobia aparte de clasismo y, además, pareciera que la madre no tiene ni voz ni voto (es que, claro, por algún motivo y a no ser que especifiquemos lo contrario, la pareja tiene que ser y será heterosexual). El masculino solo es neutro cuando queremos que lo sea, cuando al patriarcado le interesa, por eso hablamos de médicos y científicos y farmacéuticos e ingenieros. Por eso hablamos de limpiadoras y enfermeras y amas de casa y bibliotecarias. Por eso son políticos y azafatas, banqueros y secretarias. El argumento de la economía del lenguaje es otro síntoma de la misma hipocresía: por economía hay quienes dicen pos en lugar de pues y tienen al resto de España horrorizada.

Por eso tus motivos para hacer oídos sordos no me sirven, no son razones, son excusas. El masculino como género neutro no tiene nada de neutro. Solo es cómodo, igual que es más cómodo pegarle un tiro a un caballo que intentar curarle la pata, pregúntenle al animal si le parece justo. Tampoco creo que la solución esté en las equis ni las arrobas ni las es (la última vez que me fijé, jefe era masculino). La verdad es que no tengo ni idea de dónde está la solución, pero por lo menos hay gente intentando encontrarla.

Ni una menos

14 May

En el 2014, fueron 277 las mujeres y niñas asesinadas por violencia sexista en Argentina.

3 de junio. Plaza Congreso. Basta de femicidios.

niunamenos

Mi feminista loca y gorda

24 Dic

De ahora en adelante, la gente puede aceptarte por quien eres o irse a la mierda.

Escrito por: Anónimo
Traducido por: Verónica Hojman

Hay una serie (británica, las mejores siempre lo son) llamada My mad fat diary. El título en inglés lo explica bastante bien: Rae es una adolescente gorda que lucha contra la depresión, las heridas que se causa a sí misma y un síndrome que la hace comer de forma compulsiva. Solo tiene seis episodios, pero te cambian la vida.

Me he identificado como gorda toda mi vida y nunca he visto a un personaje gordo ser el protagonista. Rae no ocupa el segundo plano de nadie: tiene complejos, es divertida y un poquito típica. Es una serie con una protagonista gorda y antes de verlo no sabía por qué lo necesitaba tanto.

Esta es la cosa: la gente siempre intenta ocultar mi gordura. Es una vergüenza de segunda mano, soy la viva imagen de algo que nadie en el mundo quiere ser. Mi compañera de habitación de primero dijo que las personas gordas le daban asco, una amiga mía dijo que le provocan tal impresión que no puede ni mirarlas. Mis compañeros de clase hacen muecas cuando alguien gordo se les sienta al lado. Estoy gorda y eso significa que soy vaga y fea y que siempre me tengo que poner por atrás en las fotos. Estoy gorda y eso significa que no soy bienvenida, porque la gordura en sí misma no es bienvenida. Existe un motivo por el que se cree que la gente gorda es “alegre”: tenemos que aguantar todas vuestras estupideces las 24 horas del día y usamos el humor para lidiar con ello, si no fuese así nos arrancaríamos la piel a tiras, literalmente.

Yo encontré otras formas de enfrentarme a mi gordura, soy la primera en llegar a todas las clases, todos los días, todos los semestres de todos los cursos porque puedo elegir mi sitio la primera. Así no tengo que apretujarme entre dos asientos o hacer maniobras para pasar por huecos en los que no sé si quepo. Es un mecanismo de defensa, nadie me ve intentando encajarme entre la silla y el escritorio. Si almuerzo en la cafetería, voy cuando está vacía para que nadie me vea comer sola. La imagen de una persona delgada y una gorda comiendo sola es distinta. Si es alguien delgado, no es nada del otro mundo, si ese alguien está gordo, significa que no se merece que nadie se siente con él. Cuando escucho a mis amigas hablar de lo mucho que cenaron, de lo gordas que se sienten o de los tres kilos que ganaron en verano, me quedo callada. Las apoyo en su misión de estar delgadas e ignoro la implicación de que lo que yo soy no es lo deseado. Sonrío a los desconocidos en los aviones porque sé que están enfadados porque les tocó sentarse a mi lado durante el vuelo y evito las miradas cuando me termino mi burrito.

Puesto que llevan toda la vida diciéndome que soy algo que la gente no quiere, me lo creí; pero cuando miro My mad fat diary, me siento un poco mejor conmigo misma. A Rae le toca ser la protagonista, le toca ser interesante, luchar para no comer compulsivamente. Rae puede hablar de su depresión con un psiquiatra sin que sea vergonzoso. Rae consiguió un novio.

Rae consiguió un novio.

Por primera vez desde que miro la televisión, me dejan ver a una persona gorda que gusta y provoca deseo. La sexualidad tan visible de Rae (se masturba con la fantasía de un dios romano en uno de los episodios) es vital porque no tengo ni idea de cuál es mi orientación. Estoy condicionada a pensar que no me merezco tener sexualidad. No le intereso a nadie, así que mi sexualidad es inútil. Cuando todos los programas de televisión, las revistas, los libros y las películas presentan a una chica delgada, borran aún más mi sexualidad. No importa si el medio es manga alternativo o un reality show. La gente gorda y con sexualidad no existe y mucho menos como protagonistas con historias completas y mundos que giran a su alrededor.

My mad fat diary es una serie innovadora y triunfadora. Me dice que me merezco atención y que se me vea de forma sexual, e incluso que me merezco elegir. No tengo que contentarme con la primera persona que demuestre algún interés por mí. No tengo que sentirme halagada cuando me acosen por la calle porque por lo menos alguien se ha fijado en mí. Cuando me tratan como a una persona real, cuando me siento como una persona real, puedo escapar de las estructuras opresivas que me mantienen sumisa, tengo una voz. Tengo autoestima. Y sí, claro que el autoestima debería venir de dentro, pero mientras tanto puedo ir por el mundo con la certeza de que hay gente que piensa que me merezco ser la protagonista, que me merezco atención y respeto, que yo, a diferencia de mi gordura, sí soy bienvenida.

(Nota de la autora: Podría escribir páginas y páginas sobre lo bien que esta serie trata la salud mental, pero eso lo dejo para otro día. Aviso legal: La experiencia de la gordura no es la misma para todas las mujeres, las mujeres de color lo viven de una forma muy distinta.)

Tom Daley no es gay, solo tiene una relación con otro hombre

4 Dic

Escrito por: Johan Clarke
Traducido por: Elena Rivas y Verónica Hojman

Tom Daley, medallista olímpico inglés, salió hace poco del armario vía youtube con la información de que está en una relación con otro hombre, lo que sorprendió a muchos y enorgulleció a varias comunidades diferentes. En el comienzo de las olimpiadas de invierno en un país con unas leyes anti-LGTB increíblemente duras, la noticia de que un conocido y respetado atleta de las olimpiadas de verano más recientes pertenece a la comunidad queer proporciona conciencia y visibilidad a una comunidad que en el pasado ha sido voluntariamente ignorada. Los estereotipos entre la comunidad gay se están desmoronando. Cada vez son más los atletas que se declaran gays y llenan de orgullo y esperanza a los jóvenes que sienten que no encajan en ciertas categorías definidas por nuestra cultura. Uno puede hacer deporte, formar parte de un equipo y no ser hetero ni fingir algo que no es.

Me parece notable que Tom Daley haya encontrado el coraje para hacer algo tan valiente y diese a conocer su relación con otro hombre en un momento tan crucial. Salir del armario es todavía algo muy complicado de hacer delante de todo el mundo; tener a todos vigilando cada uno de tus movimientos, juzgándote sin ni siquiera conocerte, conlleva una fuerza increíble. Le alabo por hacer algo tan difícil y, sin embargo, tan necesario. Daley está ayudando a cambiar la historia para mejor y a crear un espacio más seguro para la juventud homosexual.

La respuesta de los medios de comunicación no fue, no obstante, la ideal. Como ya he escrito en varios artículos, no me gustan las etiquetas, especialmente las que ignoran a otras comunidades. Muchos de los artículos con los que me encontré esa mañana tenían títulos con la palabra “gay” en ellos, aunque en el vídeo que Daley publicó, nunca hace esa afirmación. Dice que tiene una relación con otro hombre, que está cómodo y se siente seguro con él, pero no dice las palabras “soy gay”. De hecho, durante el vídeo afirma: “Todavía me gustan las chicas, pero ahora mismo salgo con un chico y no podría ser más feliz.”

Esto puede parecer una diferencia innecesaria para algunos o algunas, pero es un excelente ejemplo de como se ignora la bisexualidad, algo que se ha hecho durante años. Es fantástico que Daley haya hecho pública su relación, pero no está bien que los medios hayan etiquetado, una vez más, mal a alguien. Daley no ha definido su sexualidad. Ha declarado que tiene una relación con otro hombre, pero no se ha presentado como gay tal y como varios artículos han asegurado. Tampoco se ha definido como bisexual, así que los medios tienen que dejar de decir que lo ha hecho.

Etiquetar mal a la gente ignora a muchas comunidades distintas que luchan para que sus voces se escuchen. Le complica las cosas a quienes no están seguros de su sexualidad o no encajan con los términos “gay” o “hetero”. Ilegitima relaciones legítimas y no deja que la gente se entienda o se acepte a sí misma de las maneras que pueda. Tenemos que parar de forzar estas etiquetas o el gran paso que ha dado Daley habrá valido de poco para concienciar a la gente a favor de las comunidades queer en general.

Mindy Kaling es genial

11 Oct

Escrito por: Erin Riordan
Traducido por: Verónica Hojman

Si todavía no viste la nueva serie de Mindy Kaling, the Mindy Project, necesitas ponerte al día. El episodio piloto es un poco pesado, pero mejora rápido. Es divertida, inteligente y un ejemplo fantástico de como se maneja el personaje de una mujer fuerte en un programa de televisión.

En esta serie, Mindy Kaling hace de Mindy Lahiri, una obstetra y ginecóloga criada en Nueva York. Su personaje es divertido, independiente, trabajador, determinado, a veces superficial, romántico y sarcástico. No está encasillada, sino que vive una vida totalmente elaborada con un personajes totalmente elaborado.

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Es tan raro ser mi propio modelo a seguir.

Manteniendo la tradición de otras series como 30 Rock Parks and Recreation, que se centran en la vida profesional y privada de sus protagonistas femeninas, The Mindy Project presenta frecuentemente a Mindy en el trabajo y las tramas están relacionadas con este. Un capítulo entero estuvo dedicado a la lucha por reafirmar su poder en la consulta. Uno de los cuatro socios se va y deja a Mindy y los dos hombres con los que trabaja como órgano decisorio. De forma inmediata, Danny y Jeremy se alían en contra de Mindy y solo se apoyan entre ellos al tomar decisiones, lo que la deja sin voz ni voto. Frustrada y molesta, termina triunfando cuando los hombres necesitan su liderazgo y su fuerza para resolver una disputa entre su consultorio y los parteros del piso de arriba. El resultado de todo esto es que Mindy se gana el respeto de Danny y Jeremy (y del resto de la consulta) y consigue que se la tenga en cuenta otra vez a la hora de tomar decisiones.

En su libro Is Everyone Hanging Out Without Me? (And Other Concerns) Kaling escribió: “Me siento ligeramente ofendida por la forma en que se presenta a la mujer trabajadora de mi edad en las películas… Parece que tener un trabajo exigente significa que el lado compasivo, cariñoso o seductor de tu cerebro se perdió por el camino”. Este es un estereotipo muy real en las películas y programas de televisión, y la estrella de The Mindy Project se esfuerza por disiparlo. Su Mindy es profesional, independiente y trabajadora aunque lee revistas sensacionalistas, sueña con encontrar el novio perfecto, está obsesionada con las comedias románticas y es una amiga divertida y comprensiva. En la serie podemos ver que las mujeres pueden soportar los trabajos exigentes e importantes y sobresalir en ellos, sin dejar de ser personas completas con vidas completas. No se ven muchas representaciones de mujeres de este tipo y es importante el hecho de que Mindy lo está haciendo.

También me encanta como la serie maneja, y respeta, el cuerpo de Mindy. En ningún caso se trata de una mujer gorda, pero no tiene la misma talla que la mayoría de las actrices de televisión importantes. A menudo se describe como regordeta en su ya mencionado libro y su peso es un tema que se trata en el programa, pero casi siempre de un modo que resulta respetuoso y sin juzgarlo. Cuando este se menciona, evitan el estándar hollywoodiense de avergonzamiento a la gordura que reduce a un chiste a cualquier mujer a partir de cierta talla. En su lugar, The Mindy Project respeta su cuerpo y trata su peso con ciertos matices que desafían los privilegios que se dan al cuerpo de las mujeres más delgadas así como los estándares tan altos que se imponen a las mujeres y a sus cuerpos. Aunque Mindy tiene algunas inseguridades y es un poco vanidosa, también está muy segura de sí misma y se siente genial en vestidos ajustados o de lentejuelas. Es un punto de vista renovador de las mujeres y su físico, y resulta un modelo muy positivo para Hollywood en cuanto a cómo podría, y debería, representarse.

Cabe destacar también que Kaling es la primera actriz del sur de Asia que protagoniza un programa de televisión estadounidense y la forma en que trata este tema de la raza también tiene su importancia. La mayor parte de los personajes que no son blancos, tanto en series como en películas, tienen papeles pequeños, secundarios (como el rol de Mindy como mejor amiga en la película Sin compromiso), papeles que dan un toque de “diversidad”. Si aparece un personaje del sur de Asia como protagonista, su identidad étnica la define y es una parte íntegra e importantísima de su personaje y de la trama (Quiero ser como Beckham es un ejemplo clarísimo). Es cierto que la raza y la etnia contribuyen en cuanto a quién es una persona y sus experiencias de vida, pero nadie se reduce a eso y cuando se ven tan pocas representaciones de mujeres del sur de Asia (o de cualquier mujer que no sea blanca en realidad) es importante que haya historias que muestran la diversidad de experiencias. Si siempre vemos a la mujer del sur de Asia (o a las latinas estadounidenses o a las afroamericanas) haciendo el mismo papel una y otra y otra vez, el mensaje que se transmite es que ese es el único tipo de experiencia por el que pasan estas mujeres. Kaling desafía esta noción y el modo en que la raza aparece en la pantalla.

Un último elemento que me parece fantástico en la serie es la vida personal de Mindy y cómo piensa acerca de las relaciones y el sexo, En el mundo feminista nos solemos encontrar con una dicotomía entre las mujeres que solo creen en el sexo casual y en los líos de una noche, que rechazan la idea del compromiso y que sienten desprecio por las mujeres que deciden sentar la cabeza, frente a aquellas que dan prioridad a las relaciones y a la búsqueda de una pareja para establecerse, aquellas que aborracen a las que van por ahí acostándose con quien sea. El sexo y la sexualidad son mucho más complicados que esto y cómo se dan en la vida de las mujeres no suele caber en una caja de este tipo. Mindy es una mujer a la que le encantan las comedias románticas y quiere encontrar un novio, pero también se siente cómoda esperando a que esto llegue, divirtiéndose (y teniendo sexo). En esta serie no está obligada a escoger y ninguna de sus elecciones se presenta como superior a las demás en términos de moralidad. Se acuesta de vez en cuando con un compañero de trabajo sin consecuencias demasiado serias y está de novia con Josh durante unos cuantos capítulos antes de descubrir [Spoiler Alert] que la está engañando. Antes de que las relaciones se cortasen, estas se presentaban como partes saludables y naturales en la vida personal de la protagonista. No tiene que decidir entre ser casta o una puta, así de claro es como Kaling manda el mensaje de que está bien si disfrutas del sexo casual y está bien si disfrutas de relaciones más serias.

Hay muchas otras cosas que hacen de The Mindy Project una serie genial, desde su buen reparto (me refiero a ti, Chris Messina) hasta sus increíbles invitados (en serio, Seth Meyers, Ed Helms, Bill Hader, Utkarsh Ambudkar, Allison Williams y Mark y Jay Duplass ya habían aparecido en el programa mucho antes de que acabara la primera temporada). Pero básicamente, la estrella del programa es Mindy y creo que es ella quien hace de esta serie algo tan exitoso. Más allá de que sea divertido y entretenido, su programa presenta la imagen de una mujer compleja y fuerte que desafía las propuestas más comunes de Hollywood y amplía los límites de cómo se refleja a las mujeres en la pantalla.

Mulan, la feminista

30 Sep

Escrito por: Tucker Cholvin, post original del blog de Tucker: 37th and O
Traducido por: Verónica Hojman

Solo imagínenselo: desde que nacemos, una película producida por uno de los estudios más importantes ha estado confabulando para inculcar a los jóvenes los planes secretos del feminismo. Es una película de dibujitos animados, por lo que atrae a los niños. Por dios, hasta se trata de un musical. Y al mismo tiempo, les están bombeando la teoría feminista alternativa como si fueran esteroides. ¿Qué tipo de conspiración malévola es esta? ¿Feminazis? ¿Una guerra contra los hombres, como diría Fox News?

O podría ser… ¿Mulan?

Sí, queridos amigos, si algo es Mulan, es una obra del feminismo. Déjenme decirles por qué.

Ni bien empieza, Mulan ya alienta la idea de que una mujer puede hacer el mismo trabajo que un hombre. Incluso que tienen derecho a hacer el mismo trabajo. ¡Qué locura! Piensen en Mulan tal y como la conocemos por primera vez, ayudando a su padre a llevar la casa y manejar el patrimonio. Al mismo tiempo, es la imagen ideal de la feminidad: agraciada, ágil y elegante. Nada de la apariencia de Mulan sugiere que tenga que ser masculina o marimacho para hacer el trabajo de un hombre, ni para hacerlo bien. Simplemente lo hace.

Después, a los cinco minutos, Mulan decide mandar el patriarcado al demonio. Tengan en cuenta que en el espacio de más o menos cinco minutos recibe literalmente un golpe del gobierno por expresarse (¡simbolismo!), no se presenta a su cita con la casamentera que pretende hacerle camino en la sociedad como a una debutante tradicional y se lleva la espada y la armadura de su padre para unirse al ejército. BAM. Si eso no es producto de un gran experimento sobre la teoría de géneros, no sé qué lo es.

Y en Mulan, como en la vida, las cosas solo se ponen interesantes una vez que empieza a travestirse. Aparece Drag-Mulan, vestida y trabajando en la sociedad como un hombre, a todas horas, todos los días. Si hay quien tiene problemas con lo que esta película dice sobre el rol potencial de las mujeres en la sociedad, no voy a empezar con sus implicaciones para la gente transgénero. Lo que insinúa Mulan es que las mujeres, y las personas en general, pueden vestirse como quieran, trabajar de lo que les guste y definir su género a placer sin que colapse la sociedad. De hecho, lo que se infiere directamente en Mulan es que la libertad de género y la igualdad prevendrán el colapso de la sociedad. Con suerte, podemos seguir luchando hasta ser tan avanzados culturalmente como la China del siglo X.

Las implicaciones continúan: cuando Mulan se ajusta las Grandes y Doradas Cosas-que-Pesan y escala hasta lo alto del Poste de la Masculinidad para conseguir la Flecha de la Dureza (o lo que sea), ¿piensan que los niños pueden llegar a creer que las mujeres se merecen ganar 70 céntimos por cada dólar que gana un hombre? Cuando Mulan gana por su cuenta la batalla en las montañas contra los hunos, ¿es el lugar de una mujer su casa? Y en el punto culminante, cuando los cinco guerreros más importantes de China se ponen vestidos y salvan el país, ¿importan realmente los roles de género tradicionales a la hora de preservar la grandeza nacional? Dejo que ustedes lo decidan, queridos lectores.

Obviamente, hay ciertas críticas que se pueden hacer a Mulan. La canción no evita del todo la objetificación de las mujeres. Pero, eh, por lo menos están intentando impresionarlas y no emborracharlas en fiestas. Hablando más seriamente, sí que es verdad que Mulan pasa la mayor parte del tiempo haciendo de cuenta que es un hombre, sin reconocer su propia identidad. Sin embargo, al final, cuando salva el país y es condecorada por el Emperador, ¿qué? Está claro que tiene puesto un vestido. Se le notan los pechos. Creo que está bien.

Hay muchas películas, de Disney o de lo que sea, que pierden mucho tiempo, energía y dinero en decirles a las mujeres y a las niñas lo que pueden hacer y, lo que es más habitual, lo que no pueden. Mulan les dice que pueden hacer lo que les dé la real gana y conseguirlo. Merece la pena verlo.