Apuntes sobre la virginidad

30 May

Escrito por: Elena Rivas

Me muevo entre círculos feministas. La mayor parte de mis amigas, sean del ámbito que sea, son feministas. Discutimos sobre feminismo y nos formamos en feminismo y me ayudan a ser “un poquito mejor feminista”. Ellas mismas entienden mis contradicciones y no juzgan cuando me veo 10 tutoriales seguidos de maquillaje en Youtube (si no más).

Pero hay algo que no consigo que comprendan. Se puede seguir siendo virgen a los 20. Y feliz. Y sin buscar a la desesperada dejar de serlo. Tengo una amiga que no soporta que diga que soy virgen, que la virginidad no existe, que solo es una convención patriarcal para separar a las mujeres entre putas y puras. Y sí, tiene razón, yo no tengo que dar ninguna flor. Yo no dejo de ser mejor persona solo por follar. Porque, precisamente, obtener orgasmos de que un pene me penetre sin haber recibido antes un anillo de los de diamantes y oro no me hace más guarra. Pero creo que voy a tener que empezar a reivindicar mi virginidad como acto político.

Sé que follar es fantástico, aunque sólo sea por todas las veces que se me ha dicho que follar es fantástico. Si tantas personas me lo dicen, será que es verdad. Una de las luchas más encarnizadas del feminismo es destruir esa “doble moral”, ganar las mujeres un espacio dentro de las relaciones sexuales que nos permita disfrutar de manera absoluta, y sin culpa, de nuestra propia (y maravillosa) sexualidad. Pero eso va en sentido bidireccional. Yo también estoy disfrutando de mi libertad sexual si decido seguir siendo virgen a los 20 años. No me pasa nada malo. No soy una persona incompleta solo por tener orgasmos que no haya producido otra persona.

Se me preguntó hace dos años que si lo que yo quería era caminar de la mano con un tío. Si lo que quería era una relación estable, un príncipe azul que me tratara como una princesa. Y me asusté, negándolo rápida y efusivamente (introduzca emoticono de carita asustada). Yo no quiero ser una princesa… si esa era la alternativa, pensé, supongo que lo que yo quiero es empezar en seguida a follar tanto como lo haría cualquier mujer empoderada, perderle el miedo y dejarme de tonterías. Era joven e inocente y me dejé llevar por toda la “liberalidad” de las mujeres de mi alrededor. Quería ser como ellas, disfrutar como ellas, follar como ellas. Fue un tiempo oscuro.

No obstante, caer tan bajo me ayudó a impulsarme hacia arriba y ver la luz. Sí. Vi la luz. Me di cuenta de que, al igual que esta sociedad patriarcal bipolariza cualquier aspecto de nuestras vidas, nosotras, que nos hemos educado en ella, también. Luchar para que desaparezca esa dicotomía de “puta-pura” nos impide ver que nosotras también creamos nuestras propias dicotomías. Que lo contrario de la feminista empoderada es ser la virgen sumisa. Y eso es lo que yo era para ellas. Una virgen sumisa que esperaba a su príncipe azul y su gran noche de bodas y su “ir de la mano por la calle”. Y entender eso, fue comprender al mismo tiempo que yo no quería ninguna de las dos cosas. Un alivio.

Todo porque confundimos cuál es el objetivo de la liberación sexual. Empoderarnos como personas sexuales para dejar de ser objetos sexuales no tiene como finalidad el poder follar mucho con muchas personas. Significa que cada una tenemos nuestros tiempos y nuestras necesidades. Yo tengo mis propios tiempos y mis propias necesidades. Y eso no me hace excepción, me hace ser otra forma de concebir la sexualidad, me hace ser una realidad distinta e igualmente respetable.

Estoy en paz con mi realidad. No me avergüenzo y cada vez me lo callo menos. Estoy orgullosa de ser capaz de esperar, de no dejarme llevar por lo que la sociedad y mis alrededores quieren de mi. Es mi decisión y me atengo a ella. Claro que el sexo es genial pero no lo es todo. Tengo en mi vida personas maravillosas con las que comparto relaciones no sexuales que son igual de satisfactorias. A veces incluso más. Ser feminista no significa follar. Ni ser feminista significa no follar. Ser feminista significa cuidarte, atender a tus necesidades. Y sobre todo quererte. Ser feminista significa entender que no habrá jamás otra persona que te pueda querer tanto como te puedes llegar a querer tú misma.

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3 comentarios to “Apuntes sobre la virginidad”

  1. Grandes Verdades junio 1, 2015 a 5:15 pm #

    Muy bueno tu articulo Elena 100% de acuerdo, he leido tambien “Apuntes sobre la autoestima” esta bastante bien aunque tampoco conviene generalizar con lo de que la sociedad te considere “guapa o fea” ya que eso es algo totalmente subjetivo por lo que alguien te puede puede considerar guapa y no necesariamente estar mintiendote porque crea que te sientas mal o algo.
    Con lo de la autoestima y la supuesta belleza tambien pasa al reves, soy una persona habitualmente considerada como “guapa” y aun asi he tenido problemas de autoestima.
    A ver si subes mas articulos o te montas un blog o algo propio porque escribes bastante bien.

  2. By Galocha junio 16, 2015 a 9:30 am #

    Hola, me he animado a escribir después de leer el post porque quería dejar mi opinión como mujer Feminista empoderada.
    Me gustaría decir que soy Pedagoga y Sexóloga, por supuesto no creo en el concepto patriarcal de la virginidad, pero creo que aún no se ha trabajado lo suficiente y que hay muchas mujeres que están en la misma situación que Elena.
    En este momento estoy inmersa de lleno en el Empoderamiento Femenino, con un libro que saldrá en breve, y no creo que una mujer empoderada sea una mujer que folle, al menos porque sí.
    Una mujer empoderada tiene la suficiente seguridad en sí misma como para hacer lo que realmente quiere, si le apetece follar, lo hará, si no le apetece, no lo hará, pero tampoco le dará mas vueltas o importancia al asunto.
    Hay un error de base, muy común, que es pensar que todas las mujeres por ser feministas o estar empoderadas tenemos que actuar igual.
    La clave es comprender que una mujer feminista, va a luchar por sus derechos y el de todas las mujeres, si está empoderada tiene además la seguridad de ser autosuficiente y no dependiente, y cada mujer sigue siendo única y exclusiva en gustos y necesidades. Una mujer feminista empoderada puede ser una fan total de videos de youtube de maquillaje, porque no? Mientras que otra, puede preferir lucir sus bellos faciales y no someterse a depilaciones y maquillajes.
    Necesitamos en el feminismo mas comprensión y sororidad.

    Si lo desean pueden pasarse por mi blog de https://sexologiafemenina.wordpress.com/

    Un abrazo sororo.
    Galocha

  3. valyria no arde agosto 5, 2015 a 6:58 pm #

    Cien por cien de acuerdo, para mi, la positividad sexual o de imagen corporal se deberían centrar en que lo bueno es tomar tu propia decisión, quitarte las presiones y identificar todas las influencias externar para, simplemente, ser tú frente a tu elección libre. Supongo que te sonará de algo la comunidad asexual. ellos reclaman algo parecido a lo que tú estás diciendo, y me encanta. Me encanta la pluralidad, me encanta que un mismo movimiento como es el feminismo congregue a personas de todas las caracteristicas que luchan para que todos los géneros sean iguales, para acabar con la opresión del hombre a la mujer, de lo masculino a lo femenino. Tu elección es de lo más respetable, y, si la has tomado tú identificando las opresiones y las mecánicas de poder que afectan a la sexualidad femenina y reflexionando sobre tus necesidades individuales, entonces es la mejor decisión. Y es una decisión feminista.

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