El mundo a través de unas gafas feministas

7 Sep

Escrito por: Meghan Ferguson
Traducido por: Verónica Han

Soy feminista. Lo gritaría (y la verdad es que ya lo hago) desde los tejados. Mientras tanto, mi familia me lanza miradas de reojo, esperando que empiece a quemar mis sujetadores o me vaya a vivir a una comuna de un momento a otro. Y mis amigos hacen bromas sobre como soy una activista lesbiana (ni confirmo ni niego dichas alegaciones). Lo cierto es que hasta que llegué a la universidad no creo que me hubiese descrito como feminista. Mi experiencia con este término hasta ese momento no era muy positivo. Sí, sabía que el feminismo se trataba de derechos igualitarios para las mujeres, pero, por lo que me habían dicho, las feministas eran mujeres enfadadas que odiaban a los hombres, a lo “Manifiesto SCUM”, y el feminismo era una cosa del pasado. Perdonadme, crecí viendo Fox News, ya sabéis lo que le puede hacer eso a una persona.

No puedo decirles cuándo se me encendió la bombilla, cuándo empecé a entender lo que era el feminismo y lo que significa ser feminista. Más allá de cuándo sucediera, sé que pasó porque conocí gente que compartía mis opiniones y que decían que eran feministas. Así fue como aprendí que el feminismo no era algo del pasado y que “feminista” no era una mala palabra. A partir de entonces, mi concepto del feminismo evolucionó de forma continua, aunque no le presté demasiada atención hasta el último semestre, en la clase de Teoría Feminista, cuando nuestro profesor nos dijo que teníamos que hacer un trabajo sobre nuestra propia teoría del feminismo. Porque después de meses leyendo Mary Wollstonecraft y Simone de Beauvoir, entre otras, esa no era una tarea intimidante en absoluto.

Después de pensar mucho al respecto, de darle vueltas a los debates (y a las discusiones) de clase y a las conversaciones con amigos, llegué a la conclusión de que para mí, el feminismo no es un conjunto de normas o directrices según las que actuar, sino que es un cristal a través del cual uno mira el mundo. Esto es, la única forma de ser una verdadera feminista es ser consciente de por qué actúas de cierta forma; de por qué están mal ciertos sistemas de injusticias, no solo de que están mal. Mirar el mundo a través de gafas feministas significa conocer el contexto histórico de una institución, pensar de forma crítica sobre las acciones de uno mismo y la potencial ramificación de estas, así como trabajar activamente para combatir las instituciones opresivas. De este modo, la gente podrá tomar decisiones desde el conocimiento y será capaz de educar a los demás sobre las injusticias. Es como el dicho ese de “enséñale a un hombre a pescar”, pensar que el feminismo es como ponerte una gafas es darte una forma de comportarte en cualquier situación de manera inteligente, en lugar de depender de un libro de reglas. Aparte, ¿no es eso de lo que estamos intentando alejarnos? Siendo este el fin, ser feminista no es solo sobre los derechos de las mujeres. Sí, es obvio que es una gran parte de ello, pero realmente, se trata de re-imaginar el mundo sin el patriarcado y luchar contra las injusticias que existen a causa de las instituciones patriarcales, tanto si es relacionado con el acceso a métodos anticonceptivos, con la cultura de la violación, con talleres de trabajo esclavo o con la igualdad de la comunidad queer.

Eso sí, no estoy diciendo en ningún caso que sea fácil. Seré la primera en decir que se vuelve agotador estar siempre criticando cosas, estar siempre revisando tus opiniones porque, oh espera, tengo que pensar sobre este o aquel privilegio o sobre cómo esto me hace gracia solo porque el patriarcado me ha enseñado a que me guste. A veces solo quiero mirar una película romántica sentimentaloide y soñar despierta con mi boda perfecta, maldita sea. Y además de todo esto, están los conflictos en nuestras propias vidas, donde el sentido arácnido-feminista nos dice una cosa pero la otra parte de nuestro cerebro nos dice otra distinta, y sabes que es el patriarcado el que habla pero no puedes evitarlo. Al final del día, sin embargo, has tomado decisiones conscientes, incluso si una de ellas fue ir a ver una comedia romántica “para mujeres” sobre una chica que quiere desesperadamente encontrar marido para que su vida esté completa, porque tienes el poder del conocimiento y cuando te levantas contra el patriarcado, el conocimiento lo es todo.

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