Reflexiones sobre una noche fuera

13 Ago

Escrito por: Zoe Dobkin
Traducido por: Verónica Han

Se me ocurrió compartir algunos sucesos que tuvieron lugar una noche que salí con mis amigas.

1er Strike: Bailando con un chico me doy cuenta de repente que nos están grabando. Me siento incómoda. Primer instinto: ignorarlo y restarle importancia.

2do Strike: Bailando con un chico, este empieza a darme palmadas en el culo. No estoy muy segura de qué hacer. Pasan los segundos y él continúa haciéndolo. Estoy paralizada. Finalmente, para y puedo respirar.

3er Strike: Antes de que tenga un segundo para comprender lo que acaba de pasar, empieza a empujarme la espalda hacia abajo para que se la chupe. La adrenalina hace que la ira pura me recorra las venas y me da la valentía que tanto necesitaba para largarme. Subo las escaleras.

4to Strike: Por fin estoy sola en un sillón, pero antes de que consiga algo de paz en mi mente, dos chicos me ven y se me acercan. Empiezan a darme toques con los dedos en la cara. Primer instinto: es una broma, no le doy importancia. Estoy un poco asustada, hay dos de ellos y solo una yo, pero demasiado molesta como para que me importe. Empiezan a decirme que estoy buena, como justificación para seguir acosándome. Les digo que si no paraban les iba a pegar en las pelotas. Por lo visto, uno de ellos cree que estoy bromeando e intenta un último toque. Le pego en sus partes. Se ríe y me dice que fallé. Le pregunto si quiere que lo intente de nuevo.

5to Strike: Caminando hacia el coche, parece que un chico intenta llamar mi atención. Ni me di cuenta porque estoy más que furiosa. Una de mis amigas se gira y le dice muy claramente que no está interesada. Le replica muy bruscamente que no está interesado en chicas de su tipo y que me hablaba a mi. Ahora yo caminaba más rápido. Por qué estará tan lejos el coche…

Después de muchos intentos de distintos hombres de degradarme, objetivizarme y reducir mi valía (y conseguirlo) , me gustaría tener la oportunidad y responder:

En serio, no hagan el imbécil conmigo. O ya que estamos, con ninguna chica.

Con cada experiencia, solo me preparo y me determino más y más a poner a los hombres en su sitio. Estoy demasiado enfadada como para que me dé miedo.

Sin embargo, con cada experiencia, se me hace más y más complicado evitar saturarme. Se me hace cada vez más complicado recordar que no todos los hombres son así y que aunque los hombres son generalmente los peores ofensores, también son aliados esenciales para el movimiento feminista.

Recordar esta experiencia me da una mínima comprensión de por qué es tan difícil presentarse ante la policía para una superviviente de un acoso y abuso sexual mucho más serio. Al repetir una y otra vez lo sucedido en mi cabeza, mis primeros pensamientos fueron siempre de auto-criticismo, lo que me enfurece. Me pregunto si habría estado bailando de forma demasiado provocativa. Claramente, fue por lo que llevaba puesto, estaba vestida de un modo muy promiscuo. ¿Qué otra cosa podría esperar de una fiesta universitaria? Debería haberme ido en cuanto me di cuenta de que me estaban grabando. Debería haber abofeteado al chico con el que estaba bailando. La lista continúa.

Es más, hay un miedo agregado de que la gente leyendo este artículo me juzgue basándose en las mismas dudas. Una vez tras otra, escucho como se culpa a los supervivientes de los incidentes en lugar de a los perpetradores. Pensé en colgar esto de forma anónima o en ni siquiera escribirlo, porque una vez que dices algo en Internet, se queda ahí para siempre.

Pero la cosa es esta: el reproche a mí misma de antes es inapropiado e irrelevante porque siempre me merezco ser tratada con respeto. Cualquier otra cosa no está bien. Sin sis, ys o peros al respecto.

Incluso peor que todas esas dudas es el hecho de que no tuve el coraje para sentarme y escribirlo hasta que compartí lo que me había pasado con una amiga y me aseguraró que no estaba “exagerando”.

Así que voy a cerrar esto con una lección vital. Escúchame con atención. Quiero que sepas que tu incomodidad, grande o pequeña, en cualquier situación (esto es, en cualquier situación) es más que suficiente justificación para irte. Está bien, ahora quiero que te lo digas hasta que se quede a fuego y grabado en tu cerebro, porque cuando llega el momento, es difícil recordarlo y actuar según este principio esencial. Todavía lucho con ello de vez en cuando.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: