Mamás amas de casa

22 Jul

Escrito por: Claire McDaniel
Traducido por: Verónica Han

Mi madre es una de las personas más inteligentes que conozco. Es fuerte, valiente y tiene un sentido de la moda tan retorcido que le robo la ropa. Se mudó de un continente a otro para mantener nuestra familia unida, abandonó tanto solo para tener una familia, e incluso se ríe de los chistes malos de mi padre. Me gustaría ser tan valiente como ella.

Su historia es, excepto por alguna que otra mudanza intercontinental, bastante típica. Trabajó duro para sacarse el título en la Universidad de Indiana y conoció a mi padre en el proceso. Dejó la abogacía para convertirse en la bibliotecaria de Derecho cuando estaba embarazada de mí. Una vez que nos habíamos mudado a Suiza, dejó de trabajar.

Es esta última parte la que me lleva a escribir este post. En Internet, la televisión, incluso la portada del New York Times, la gente afirma que solo hay una forma real de ser madre y, gracias a Dios, ¡por fin la encontramos! Bueno, hasta la semana que viene, por lo menos.

No digo que tenga la solución a este debate de si el rol de una madre debe ser el de quedarse en casa o trabajar, aunque sí diré con certeza que el término “rol de madre” me vuelve loca. Sinceramente, no creo que haya una buena respuesta para este debate. Cada rol vale en una familia u otra, y el mundo sigue girando.

Las jóvenes de nuestra generación observamos estos problemas continuamente sobre lo que ser una madre significa y lo que supone ser la madre perfecta, y nos vamos más confusas de lo que estábamos antes de leer los comentarios de ese artículo en particular. Se nos dice que tomar la elección de quedarnos en casa significa que somos anti-mujeres y anti-feministas. Pero por Dios que no se nos ocurra volver al trabajo, porque entonces es que odiamos a nuestros hijos. Todo esto es tremendamente estúpido.

Seamos honestos, hay formas erróneas de ser madre. La negligencia materna e incluso cosas peores nos espantan desde los titulares y nos producen pesadillas. Pero dudo seriamente que una madre que agoniza entre la decisión de seguir trabajando o quedarse en casa, no importa lo que elija, será una mala madre. Cualquiera tan dedicado como para preocuparse, se seguirá preocupando.

La única respuesta verdadera es la de que cada madre llega a serlo de forma individual. Requiere coraje, requiere un sentido muy fuerte de sus propios límites y mucha reflexión. Al fin y al cabo, no creo que lo que una madre elija hacer con su vida importe. Es el hecho de que elija lo que marca la diferencia.

Miro a mi madre y sé que ha tomado una decisión, una difícil, y la respeto aún más por ello. Su fuerza y su habilidad para encargarse de mi molesto hermano menor, me hacen desear ser tan dura como ella. Lo mejor que una madre puede ser es un modelo a seguir, tanto si se queda en casa como si trabaja a tiempo completo, o algo intermedio.

Una parte de mí, la misma vena terca que se negaba a comer brócoli, quiere quejarse de que quedarse en casa en lugar de trabajar muestra debilidad. Depender de alguien, incluso si es de mi adorable y bobo padre, parece estar en contra de mi casi innato sentido de la independencia. Pero miro a mi madre y todo lo que ha hecho por mi familia, todo lo que sacrificó y sé que no es débil. Es la persona más fuerte que conozco, y observar su valentía me ha hecho ser quién soy.

Doy los mismos pasos que mi madre. Lucho para mantener los ojos abiertos durante las noches de estudio en la biblioteca. Equilibro mi vida de estudiante con mis extracurriculares (a menudo agobiantes) e incluso llamo a casa de vez en cuando. Amo a mi familia. No tengo una propia y no sé qué elecciones tendré que tomar si me decido a ello en un futuro muy lejano. Todo lo que sé es que deseo que yo, y todas las mujeres, tengamos el coraje de seguir nuestras propias necesidades cuando lo hagamos.

Miro a mi alrededor, al mundo, y veo problemas reales. A las mujeres se les paga menos, tienen trabajos menos prestigiosos, se las discrimina y son acosadas sexualmente -si no agredidas- cada día de la semana. Estos son hechos incuestionables. Esto son los asuntos que definen al feminismo de nuestros tiempos, no lo que una madre elija hacer con su vida. De verdad, es tan simple como eso.

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Una respuesta to “Mamás amas de casa”

  1. dela diciembre 18, 2015 a 6:35 pm #

    Las amas de casa se pueden agrupar formando cooperativas, pueden ser cooperativas para comidas a domicilio, o cualquier otra cooperativa; y así, se meterían dentro del sistema económico en el que vivimos. Ya tendrían su empresa, y la organizarían ellas a su manera, organizándose el tiempo de trabajo, los turnos. Ya estarían al mismo nivel que las feministas de las Cortes Generales, de las de los medios de comunicación…etc.

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